
La noticia de que se acerca una nueva edición del ya tradicional y reconocido Festival de Atabales de Sainagua, produce una inusitada alegría en el ser nacional.
Se juntarán en ese escenario paleros de todo el país, así como representaciones de grupos y artistas que han trascendido en el ambiente musical.
"Cómo olvidar la imagen del viejo, persistente y talentoso Yerba, patriarca de los palos del Sur, que transmitió esa pasión a sus hijos, nietos y biznietos. Recordarlo asumiéndose palero “desde chiquitico” con un público pletórico de orgullo porque seres como Yerba han hecho posible la cultura dominicana, que hoy con tanto orgullo exhibimos y defendemos.", relata un párrafo de un documento puesto a circular por los organizadores.
Escucho a Jesús Nova presentando a Xiomara Fortuna, una artista emblemática de este festival de atabales que se realiza en Sainaguá desde 1975 y a Roldán dando vuelta a su pelo a uno y otro lado, fajao con su fusión carnavalezca y su rescate del sonido autóctono de bateyes, colonias, campos y barrios del país.
Ahí no hay forma de no mover el cuerpo. Cuando suenan los atabales, la tierra tiembla y la sangre llama. Hay que anotarse en esa cita con la cultura local, con ese esfuerzo que año a año hacen los directivos de la Fundación Sol Naciente, que cumple ya 40 años, e ir los días 27, 28 y 29 a San Cristóbal.
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